Toca levantarse

BY joan No comments

Aprovechando el aire matutino de un sábado de junio, escribo estas rayas sentado en mi balcón. Como cada sábado, el paisaje se va llenando de “gente rara” personas que madrugan un día festivo para ponerse encima de una bicicleta y salir a sudar y dar a los pedales. El buen tiempo, hace que esto se multiplique, atrás quedó el invierno, donde sólo éramos unos pocos los que desafiábamos el frío, el viento y las mañanas inhóspitas para dar rienda suelta a nuestra pasión.

 Y escribo en primera persona porque antes era yo uno de esos locos que se subía a su bicicleta y salía a conquistar montañas y carreteras. Des de hace dos semanas una inoportuna lesión hace que como se dice vea los toros desde la barrera. 
En estos momentos cuando me doy cuenta que la resiliencia es fundamental para saber superar emocionalmente los obstáculos que te va poniendo la vida. No, no hay que exagerar, esta pequeña lesión me va apartar solo un mes de poder hacer ejercicio, esta lesión no es grave, la situación no merece rasgarse las vestiduras ni maldecir todos los dioses ancestrales de la mala suerte, pero si, que dependiendo como uno se lo tome puede derivar en un estado emocional distinto:

     Por un lado pienso que he estado madrugando muchos fines de semana, robando tiempo al descanso y a la vida familiar para prepararme para una marcha cicloturista de este domingo, me lamento al pensar que no podré ir, que todo este esfuerzo por cumplir un objetivo se ha ido a la basura, lamento no poder participar para cumplir un sueño o un objetivo marcado, me da rabia haber pagado un dinero para luego no poder disfrutarlo…. toda esta frustración se canaliza en estados de ánimo: rabia, enfado, malhumor, pesimismo.. que desgraciadamente influye en todas las personas que hay alrededor y que evidentemente no tienen la culpa. 

    Pero por otro lado, y aquí es donde echo en falta mi educación resiliente, pienso que la vida es mucho más que una simple marcha cicloturística, pienso que esta lesión es solo una pequeña piedra en el camino, reflexiono y me doy cuenta que es más importante el camino que la meta, que he disfrutado pedaleando cada sábado, que el esfuerzo me hace sentirme bien conmigo mismo. que pese a la edad, aún soy joven para encarar futuros retos que vendrán, que tiene mucho mérito haber sido constante sábado tras sábado, que empecé de cero y he ido poco a poco superando subidas y cuestas empinadas. 
   Estaremos de acuerdo pues, que delante del mismo obstáculo, podemos tomarlo desde estas dos diferentes perspectivas, ¿Cúal es la mejor? evidentemente para uno mismo y sobretodo para los que le rodean la segunda sin ninguna duda. 



    Por eso, siempre he sido un defensor de la educación emocional en la escuela, siempre he creído que un alumno competente e inteligente no es aquel que sabe más sobre ríos y montañas, sino aquel que sabe canalizar sus emociones, tiene recursos para resolver problemas y sabe escoger entre diferentes caminos y razonar sus porqués. 
Y entre canalizar sus propias emociones tiene mucha cabida hacer que nuestros alumnos sean capaces de afrontar los obstáculos, pequeños y grandes que la vida les pone y les va poner delante, de cómo encararlos y de cómo salir adelante. Si queremos hacer de nuestros pequeños, personas fuertes emocionalmente, les hemos de dar recursos para afrontar las frustraciones que irremediablemente la vida les va a poner por delante. Hay obstáculos en la vida que s e pueden evitar tomando un camino o otro, pero hay otros que no, hay caídas que ni la máxima previsión puede prever, para este tipo de caídas hay que estar preparado. 
Haríamos bien en nuestras escuelas incluir una buena programación emocional, una programación donde diéramos recursos a nuestros alumnos para saber canalizar sus diferentes estados de ánimo, que fueran capaces de dar voz a sus sentimientos, de poner palabras a lo que sienten en cada momento 

Finalmente, si saco mi lado resiliente también analizo el porqué he sufrido la lesión, que me ha llevado a estar en esta situación ¿lo podría haber evitado? comerse el “coco” quizás no sea bueno, pero si que hay que ser capaz de analizar, como se ha producido: Mal hidratado, estiramientos insuficientes, esfuerzo mal calculado… Una persona resiliente es aquella capaz de superar los obstáculos de la vida pero que también es capaz de analizar el porqué para después poderlos evitar.

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