No está en el currículum

BY joan No comments

Siempre he tenido muy claro que el “profesor” “educador” ha de ser alguien más que no aquel que se dedica a transmitir conocimientos de una materia o otra. Si defendemos una educación cada vez menos magistral, menos rígida y más volátil, una educación donde el papel del docente sea de acompañante o de guía, no podemos perder de vista que en toda relación de clase, existe lo que a mi personalmente me llama la atención: el denominado “currículum oculto” porque en él se puede englobar muchos aspectos que un simple libro no recoge, esa educación no formalizada, no reglada. Este currículum oculto se transmite a través de las relaciones sociales que se establecen en la escuela, del vocabulario utilizado por los profesores, por el tratamiento diferencial de los alumnos, también en el tipo de actividades o propuestas que presentamos a nuestros alumnos. Por esa denominada educación “emocional” que algunos docentes luchamos para que tenga cabida en el currículum establecido.

   Pues bien, cada principio de curso, el segundo o tercer día hago la misma actividad pero variando el planteamiento, se trata de hacer que los niños y niñas piensen, sientan, expresen algún tipo de sentimento.
La propuesta es muy sencilla: se trata que escriban aquel sueño, aquel objetivo que se quieren plantear para final de curso, aquello que les gustaría que pasase en su vida de setiembre hasta llegar a junio. La actividad la suelo realizar de cuarto a sexto de primaria, cambiando la motivación inicial ( desde un genio que recoge dentro de su lámpara todos esos sueños, pasando por un video de un niño que busca en la luna sus estrellas, o una caja mágica donde van a parar todos aquellos objetivos... Lo verdaderamente interesante aparte de provocar ese instante de reflexión o interiorización, es observar y analizar los tres grandes tipos de respuestas que invariablemente el curso que sea, se van repitiendo. 
  • El éxito en los estudios: Por encontrarnos en un espacio educativo formal como es la escuela o la clase, muchos identifican o establecen sus sueños o objetivos bajo un prisma de resultados académicos. Su objetivo es sacar buenas notas, aprobar todo, pasar de curso.
  • Familiares: Para otro tipo de alumnado, su sueño es que sus padres encuentren trabajo, que su tía se recupere de una enfermedad, poder viajar al país de sus padres para poder ver a esa abuela que sólo ven y oyen a través de contadas videoconferencias... 
  • Objetos: Finalmente hay otro tipo de niños o niñas que su gran objetivo o sueño es conseguir el último modelo de videoconsola, el último móvil que ha salido al mercado, que sus padres le compren tal o tal cosa. 

    Nunca hago en voz alta un análisis de los sueños individuales, en algunos cursos los guardamos en una caja “caja de los sueños” para después los puedan volver a leer. Pienso que hay que respetar y mucho, los sentimientos de cada persona y más si se trata de un niño o niña de estas edades, ya que no dejan de ser “sus sueños”, pero en la faceta de educador, o de equipo docente si que pienso que hay que hacer una reflexión de estos sentimientos y hacernos unas determinadas preguntas ante los tres tipos de respuestas:
  • ¿La motivación por sacar buenas notas está determinada porque la actividad se hace en la clase? ¿Sacar buenas notas, pasar de curso, aprobar todo. viene dado por una motivación intrínseca o más bien por algo social o mejor dicho por algo que continuamente los padres y madres van diciendo? ¿Sacar buenas notas es sinónimo de obtener alguna recompensa material o emocional? 
  •  ¿Los sueños de mejora de algún familiar, vienen acompañados por un sentimiento de angustia que puede afectar el rendimiento de un alumno? ¿Un problema familiar puede afectar las relaciones o el comportamiento en la escuela? ¿Hasta qué punto como educadores hemos de saberlo?
  •  ¿Son nuestros alumnos un resultado de la sociedad materialista? ¿Cómo podemos hacer desde la escuela para ofrecer otro tipo de sueños? ¿Los padres también tienen esos mismos sueños? 
Como veis, hay muchas preguntas que responder. muchas incógnitas que conviene analizar. Y como he leído recientemente: El mundo ha avanzado más gracias a saber formular buenas preguntas que haciendo grandes discursos.

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