Tu indiferencia te hace complice

BY joan No comments

En una celebración, creo recordar de la campaña de Manos Unidas sobre el hambre en el mundo de hace un gran número de años cuya cantidad no quiero acordarme, una canción tocó la fibra sensible a los asistentes y a mi particularmente. El estribillo decía algo así como: “Tu indiferencia te hace cómplice”. 

Esta frase durante años me acompañó, me abrió las puertas a la empatía, al ver el sufrimiento de los demás como algo que no nos permitía restar inmóviles, que nos empujaba a hacer algo, a actuar… Pero como todo cuento de hadas, también mi predisposición a querer salvar al mundo, a querer luchar por ser el héroe que soñamos ser, se desvaneció con el tiempo, y los estudios, el deporte, la diversión, los amigos y posteriormente el trabajo y la familia han hecho que entre a formar parte del que pudo ser y no fué. 

Pero esa frase siempre me atormenta, me consigue remover la conciencia, ante cualquier situación injusta, ante cualquier noticia impactante, hace, aunque sea un instante darme cuenta que no podemos ser cómplices de lo que pasa en el mundo, que restando impasibles, nos convertimos en culpables de la situación. 
Y de nuevo a mis 43 años esta frase vuelve a retumbar en mi cabeza desde hace semanas, esa vocecita interior que te avisa, te dice que eres cómplice por tu inmobilez, por tu pasotismo, en definitiva por tu indiferencia, el decir y pensar como a mi no me afecta y no afecta a los míos… 



Estamos siendo testimonios de uno de los dramas más miserables que han ocurrido en muchos años en nuestro continente, no tenemos excusas, no podemos decir que no lo sabemos, en la era de la comunicación instantánea, prácticamente nos transmiten en directo la tragedia de miles de refugiados, sus condiciones pésimas de vida, su desgraciado presente y la práctica ausencia de futuro, asistimos a una incongruencia de declaraciones de condiciones para ver quien cierra más las fronteras. 
 Pero, y una vez más: ¿Mi indiferencia, me hace cómplice? ¿Mi posición como ciudadano acomodado me da derecho a permanecer impasible? ¿El hecho de querer el mejor futuro para mis hijos, me permite restar quieto ante la desgracia de miles de personas? Y puesto que esto es un blog educativo: ¿Cómo educador, profesor, maestro, jefe de estudios, trabajor de una escuela concertada cristiana que apuesta por la educación en valores no he de empujar hacia la acción? 
No podemos permitirnos el lujo de restar impasibles, mi conciencia gana la partida a mi pasotismo, a mi indiferencia y me empuja a actuar. 
Como escuela ya firmamos en su tiempo el manifiesto de” casa nostra casa vostre” pero algo más hay que hacer. Hay que transmitir nuestro más auténtico apoyo hacia quien lo pasa mal y sobretodo gritar bien alto contra quien no hace lo que debería hacer. La escuela tiene que ser armario de las emociones, de los valores, restar inmóviles ante esta situación, no hace más que alimentar la indiferencia de las generaciones futuras. 

Por eso hago un llamamiento público a quien quiera oir, es la primera vez que me atrevo a utilizar este humilde bloc para hacerlo y las dudas sobre el resultado me asaltan 

El próximo 30 de enero día escolar de la paz y no violencia, hagamos de la jornada un acto reivindicativo en las escuelas donde hagamos ver a nuestros alumnos, a nuestras familias que la situación nos preocupa, nos apela, nos afecta y no nos hace ser indiferentes. Demostremos que a através de la educación se empieza a construir los cimientos de una sociedad más justa. Y no cambiaremos el mundo, no seremos los héroes de Marvel, pero quizás nos miraremos en el espejo, y nos gustará ver la cara del que vemos. 
¿Os apuntáis? ¿Podéis poneros en contacto para saberlo?

Cabe decir que he estado buceando por las entrañas de internet y no consigo encontrar ni el autor ni la letra, si alguno de mis incondicionales lectores la sabe, ruego me lo comunique.

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