La escuela dentro de seis años

BY joan IN No comments

    Imagínese querido lector que un día de enero soleado,un día en el que el frío de invierno quiere abrirse paso entre las masas cálidas que convierten nuestra ciudad en un paraíso contaminado, se encuentra usted paseando tranquilamente por las calles, cuando sin previo aviso una mujer (por poner un sexo al personaje) se le acerca y le pregunta mirándolo a los ojos: ¿Como te gustaría que fuera tu escuela dentro de seis años? 

  


      No hay tiempo para pensar, no hay tiempo para encontrar los vocablos perfectos, para hacer un discurso coherente y convincente, no hay tiempo para respuestas vacías, no es momento para dejarse vencer por la situación, es un momento único para exponer toda una ventana de sueños y esperanzas. De repente toda la experiencia acomulada por los años, todas las referencias leídas, vistas y escuchadas, todos los sueños anhelados de otra educación sobrevuelan por la cabeza y sin más empiezas a emitir unas palabras que salen de los más profundo de tu pensamiento:

       “La escuela que yo quiero dentro de seis años lo primero que hay que decir es que me gustaría que fuera diferente a la de ahora, como decía un humorista de referencia: ni mejor ni peor sino diferente (aunque evidentemente si fuera mejor sería más estupendo). Una escuela con puertas mucho más abiertas de manera real y de manera virtual. De manera real, consiguiendo esa interacción entre familia y escuela que actualmente es inexistente o difícil de conseguir. Una intervención familiar que pase por hacer sentir a cada alumno y a cada familia los auténticos protagonistas de la escuela. Encontrar las teclas y notas que consigan la melodía lo suficientemente atractiva como para hacer bailar al son de lo que cada alumno necesita. Aprovechar todo el potencial educativo de infraestructura que tiene la escuela para ofrecérselo a las familias. Patios más abiertos, bibliotecas, ordenadores… Puertas abiertas de manera virtual: Redes sociales de ida y vuelta (no sólo unidireccionales) clases interactivas. Os imagináis que un padre o madre ofrece una clase virtual para enseñar a los demás profesores, alumnos o familias?

        La escuela dentro de seis años me gustaría que fuera una ágora llena de pequeños aprendices, donde la palabra clave fuera la ilusión, donde no existieran puertas que se cierran sinó pasillos que se llenan de grandes dosis de querer saber. Con espacios más grandes, donde no encasillar a los alumnos por edad sino por interés. 
     
      La escuela que yo quiero dentro de seis años, sería una escuela del cambio de “xip”:Pasar de ojalá que sea viernes al no importa que sea lunes. Y que ese cambio de mentalidad no sólo afecte a alumnos sino también a los docentes. Que como maestros recuperemos (porqué en ciertos casos se ha perdido) las ganas, la ilusión, la fuerza, la vocación y que ese cambio se genere a base de ver recompensado nuestro esfuerzo, a base de sentirse escuchado por todos, a base de sentirse apoyado a la hora de empezar con proyectos, sentir que las personas que dirigen la escuela creen en todas las personas que forman la escuela. 

       La escuela que me imagino dentro de seis años sería diferente, sería…. Pero el tiempo acaba y la mujer que acaba siendo una comercial de una empresa de seguros de vida, ya hace tiempo que ha desconectado de las disertaciones sobre la escuela futura y ya busca nuevos clientes para ofrecerles las bondades de su producto…..te mira a ,los ojos y con una frase aprendida de memoria te dice: Pues si quiere que estos sueños sean futuras realidades protéjase contra todo con nuestro seguro….

      Este ejercicio de imaginación, pienso que sería genial convertirlo en ejercicio “obligatorio” para todo claustro de profesores. Por un momento piense usted querido docente, que en un claustro de profesores, en un ambiente relajado, sin más pretensiones que el querer hablar, dialogar, compartir, se lanza esta pregunta al aire: ¿Como os gustaría que fuera la escuela dentro de seis años? ¿qué respondería aquel maestro que acaba de entrar hace un año? ¿que diría aquel directivo que hace diez que está llevando el centro? ¿qué respondería aquella docente que siempre dice sí a todo? ¿Y aquel que nunca está contento con nada? ¿Y aquel que lleva treinta años en el mismo curso?...

Pero ¿Qué respondemos nosotros? ¿Nos atrevemos a hacerlo?

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