Rapapolvo F.C

BY joan No comments

Cuento sobre la innovación educativa 

El  Rapapolvo F.C era un club de toda la vida, situado en una de las barriadas del sur de la ciudad, la denominada periferia urbana. Su historia era muy similar a la de muchos equipos de barrio; La ilusión con la que sus fundadores habían iniciado el proyecto de llevar a conocer el nombre del barrio a todos los lugares de la ciudad, y por qué no de la provincia o del país, había dejado paso a la monotonía de los años, a la placidez del transcurrir de los días, sin que los sueños de sus fundadores (la mayoría ya fallecidos) estuvieran cerca de cumplirse sino más bien seguían estancados en esa categoría donde la máxima ilusión era enfrentarse con el barrio de al lado y ganar el jamón de los sorteos de cada domingo que hacía Don Anselmo. 
Pero llegó un día, que uno de los exjugadores del Rapapolvo F.C ,Andrés, quiso tomar las riendas del club, con su flequillo engominado, y con su recién estrenado empleo de diseñador gráfico. Convenció a la actual junta del club que en cuatro días convertiría al club en uno de los más modernos de la ciudad, para eso dijo: visitaría los club más modernos de la ciudad, visualizaría videos del youtube o de donde fuera sobre gestión deportiva, compraría pelotas nuevas y materiales para hacer de los entrenos momentos más provechosos y motivadores, su motivación era tal que empleaba horas a tutiplen, sacaba tiempo de debajo de las piedras para tirar adelante su proyecto. 
 Hubo algunos (en realidad pocos) entrenadores del club que se lo creyeron, incluso algunos se animaron a hacer el curso de entrenador oficial que tantas veces habían desechado hacer, sin embargo la mayoría fueron más reacios, ¿Por qué dejar de hacer lo de siempre? 
Tiempo después los resultados no llegaron, el club nunca llegó a ser una fotocopia o modelo de esos clubs vistos en el video o visitados personalmente, poco a poco los materiales comprados acabaron en el rincón y los antiguos petos y conos invadieron de nuevo el campo de entrenamiento, los entrenadores seguían haciendo los entrenos de la misma manera ya que la mayoría no se creyeron esas nuevas metodologías de entrenamiento y poco a poco con el paso del tiempo inexorablemente el Rapapolvo F.C volvió a ser el de siempre. 
Y es que por mucho que Andrés o unos cuantos quisieron cambiar el destino del club, faltaba una de los aspectos más básicos que en todo proceso de cambio ha de haber: El convencimiento de los que lo han de llevar a cabo. 



 Moraleja: En estos tiempos en que hemos tenido la suerte de vivir, estamos inmersos el mundo de la educación, en una corriente de innovación que pretende cambiar de arriba a bajo muchas de las estructuras en las que se ha sustentado la escuela a lo largo de muchos años. Esta corriente impulsada por muchos, es necesaria a la vez que peligrosa. Corremos el riesgo de querer ser el Rapapolvo F.C y contagiados por la motivación de algún docente o algún grupo de docentes querer imitar a diferentes escuelas, colegios, congregaciones, movimientos (no quiero citar nombres) que están llevando a cabo este proceso educativo. Es muy lícito querer parecerse a ellos, es necesario e imprescindible generar estos procesos de cambio, pero creo que antes de iniciar un proceso de transformación hay que partir (como tantas veces he insistido en este espacio) de una reflexión profunda por aquellos que van a ser los protagonistas de iniciar este proceso: Los maestros y a la vez estos, ser liderados por un equipo directivo: formado, comprometido y convencido. 
Y fruto de este convencimiento adaptar  poco a poco  la escuela, teniendo en cuenta, sus recursos económicos, su contexto social, sus fortalezas pero también sus debilidades. 

Sólo así podremos ser, y sólo quizás un equipo de Champions.

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