Pedalear en el desierto

BY joan No comments

Ayer, en la soledad y la tranquilidad que me proporciona el silencio (bien preciado, cuando te dedicas a la educación y en casa tienes dos “enanos que lo que menos quieren es callar) me propuse a ver el documental que han realizado “Imparables” y su nueva aventura en el desierto de Atacama en la épica Chile (carrera de BTT) y si, me volví a emocionar 

 Y Ya lo ha vuelto hacer, me propuse no volver a escribir sobre ello para no hacerme pesado con el tema, pero la verdad es que no puedo evitarlo. Incluso antes de escribir estas líneas he hecho un ejercicio de interiorización para analizar los motivos que me empujan a volver a escribir sobre la familia ASDENT, su lucha, su coraje y su manera de vivir la vida.

Acabado el ejercicio de interiorización he llegado a la conclusión que necesito escribir, necesito intentar plasmar en palabras lo que los sentimientos quieren transmitir, necesito, aunque sea gritar en el desierto (primera referencia a este término) lo que me hace sentir cada vez que tengo noticias de los devenires de la lucha contra la enfermedad de Nacho. Necesito entender porque me emociono, porque me solidarizo con todo lo que lleva a cabo esta familia.
Y he llegado a la conclusión que me resulta muy fácil emocionarme porque me resulta muy sencillo empatizar.

Desde hace varios años, en la escuela, tenemos muy clara la educación en valores, tenemos muy claro que sin emoción no hay educación. Necesitamos entre todos hacer sembrar unas generaciones que crezcan solidarios, generosos, empáticos, que sepan emocionarse, que sean capaces de transmitir en palabras lo que les está sucediendo a nivel interior, que sepan poner nombre a las emociones. Empatizar, palabra mágica, empatizar, ponerse en el lugar de, sentirse como se siente el prójimo, si somos capaces de originar situaciones en la clase, donde se creen espacios para fomentar este ser empáticos, estaremos a la vez, disminuyendo problemas de relaciones entre nuestros alumnos y les daremos herramientas para el día de mañana no vagar por el desierto de las falsas relaciones.

 La última aventura de Eva Giménez, la madre de Nacho, le ha llevado hasta Chile, hasta el desierto de Atacama, le ha llevado a pedalear hasta llegar al extremo físico (el momento de desmayo en el coche pone los pelos de punta). Uno tiene la sensación de que cada pedalada en el desierto ha estado una lucha contra las dificultades y es un paso más hacia la esperanza.

Me quito el sombrero de la admiración, admiro lo que el amor hacia un hijo/a puede llegar a provocar en una persona que lleva su cuerpo al máximo, mis reverencias hacia la fortaleza de un marido que permanece protegiendo a los suyos, mientras su mujer se juega media vida en el desierto. Me congratulo con el ser humano y me reafirmo en la convicción que la perseverancia, la lucha y el compromiso ha de dar y seguro que va a dar su recompensa. 
No os perdáis el documental, si sois amantes del deporte y en especial de la bicicleta y de la btt. No dejéis de verlo si os gustan los retos, si sois unos viajeros convulsivos o os encantan los paisajes desérticos, No os defraudará si sois unos fans acérrimos del actorazo y mejor persona que es Santi Millán, pero sobretodo y por encima de todo verlo porqué os reconciliará con el ser humano y os obligará a salir cada día a la calle y sonreirle a la vida y no dejar que nada o nadie os quite vuestros sueños. 

Aunque muchas veces sintáis que predicais en el desierto.


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